Irakere Irakere is a Cuban band founded in Havana, 1973 by Armando de Sequeira Romeu, musical director and composer and Chucho Valdes, a pianist. The group uses a wide array of percussion instruments like Bata, Abacua and Arara. They combine the power of Cuban rhythms with a free-flowing expression of American jazz; they created a force that changed the course of Cuban popular music.
Many of the top Cuban jazz musicians have played in Irakere during the past several decades, including altoist Paquito D'Rivera and trumpeter Arturo Sandoval (before both individually defected). Pianist Chucho Valdes has been the orchestra's longtime leader; its music ranges from Latin jazz and bop to Cuban folk melodies, with an emphasis on infectious rhythms and advanced improvisations. Several of Irakere's records have been made available domestically (including sets for Columbia and Jazz House,) however the exciting band was not able to visit the United States until 1996, thanks to a strained relationship between the governments of Cuba and the United States. Irakere were allowed to appear at the Newport Jazz Festival in the summer of 1978 where the group really made an impact on the audience. This appearance was to be followed by another crowd pleasing performance at the Montreux Jazz Festival in Switzerland. One result of the fantastic performances was a recording contract with Columbia Records who released both ‘Irakere’ and ‘Irakere 2’ which both won awards at The Latin Grammy’s in 1979 and 1980. Unfortunately Columbia Records later dropped Irakere from their label. Fortunately however the two performances they got to do did excel the bands popularity massively keeping them held in high esteem by their fans.
Irakere were extremely important to the rise of Cuban music. Prior to the explosion of Buena Vista Social Club they were the leading and best loved Cuban band on the international stage. The band has a cult following around the world obsessed with the genius musicianship and song-writing of these Cuban legends. Chucho Valdes is regarded as the greatest jazz pianist in Cuba and Arturo Sandoval is arguably the most prodigious trumpeter of his generation, both going on to great individual fame in the United States. The only change from the early recordings sees Paquito D’ Rivera replaced by the brilliant German Velazco Vrdeliz on sax, with many of the best Cuban musicians of the period remaining to deliver stunning performances for this fascinating session.
In 1980 Irakere recorded ‘Cuba Libre’ in Japan; it was composed, arranged and produced by the remarkable Japanese musician Chikara Ueda. Almost the entire original line up was in place including Chucho Valdes, Arturo Sandoval and Jorge Alfonso. It was released exclusively to Japan as a vinyl LP. However in 2010 we re-issued the rare recordings describing it as a “vital 45 minutes in the history of Cuban music”. It is the last recording from the band and is extremely important also for that reason. People may find it strange that a label dedicated to Brazilian music released this excellent recording, but the importance and offer of releasing ‘Cuba Libre’ was too much to refuse.
Discography
1974: Grupo Irakere 1976: Chekere 1979: Chekere Son 1979: Irakere 1980: Irakere II 1980: El Coco 1981: Live in Sweden 1983: Calzada Del Cerro 1985: Tierra En Trance 1986: Catalina 1987: The Legendary Irakere in London 1989: Homenaje a Beny Moré 1991: Great Moments 1991: Felicidad 1992: Misa Negra 1995: Bailando Así 1999: Indestructible 2001: Pare Cochero Fuente
domingo, 24 de febrero de 2013
Jesus "Chuchito" Valdes Nacido y criado en La Habana, Cuba, el pianista, compositor y arreglista
Jesús "Chuchito" Valdés Jr.,
es la manifestación de tercera generación de una dinastía de piano jazz cubano
que incluye a su padre, Chucho Valdés , y su abuelo,
Bebo Valdés . El mayor de cinco hermanos,
Valdés fue un niño prodigio,
asistir y graduarse de la Escuela de Música Ignacio Cervantes . Tuvo su primera actuación
profesional a la edad de 16 años, trabajando con el cantante y trompetista
cubano Bobby Carcassés , y también acompañó a
cantantes Pello El Afrokan y López Anibel por un tiempo.
En los años 80
mediados de Valdés era un miembro de la Cuban
Jazz Combo Sonido Contemporáneo , y por los últimos años
90 había tomado lugar de su padre en el renombrado Irakere banda cuando el Viejo
Valdés optó por ir en solitario.
Finalmente
Chuchito lo mismo, al frente de su
propia banda y gira detrás de su marca de fuego del jazz afrocubano.
Él lanzó un
álbum de debut, Encantado , en 2002 en Ciudad
Registros Crier, siguiendo con La Timba en 2002 y Herencia en el año 2004, tanto en J
& N Records y Claves de Jazz Latino en el 2007 de Sony BMG
International. Valdés sigue haciendo giras y
grabando
Born and raised in Havana, Cuba, pianist, composer, and arranger Jesus
"Chuchito" Valdés, Jr. is the third-generation manifestation of a Cuban jazz
piano dynasty that includes his father, Chucho
Valdés, and grandfather, Bebo
Valdés. The oldest of five siblings, Valdés was a
child prodigy, attending and graduating from La Escuela de Musica Ignacio
Cervantes. He had his first professional gig at the age of 16, working with
Cuban singer and trumpeter Bobby
Carcasses, and also accompanied singers Pello El
Afrokan and Anibel Lopez
for a time. In the mid-'80s Valdés was a
member of the Cuban jazz combo Sonido
Contemporáneo, and by the late '90s he had taken his father's spot in the
renowned Irakere band when
the elder Valdés opted
to go solo. Eventually Chuchito
followed suit, leading his own band and touring behind his fiery brand of
Afro-Cuban jazz. He released a debut album, Encantado, in
2002 on Town Crier Records, following it with La Timba in 2002
and Herencia in 2004,
both on J&N Records, and Keys of
Latin Jazz in 2007 from Sony BMG International. Valdés
continues to tour and record, making his home in Cancun, Mexico.
jueves, 21 de febrero de 2013
IBEYI Es Ibeyi su nombre. Así es como llaman a los gemelos divinos en yoruba, el lenguaje de la santería cubana. Cubanas pues, ante todo, tienen también algo de Venezuela. Y francesas son, esas dos hermanitas, tan gemelas como singulares, por haber nacido y crecido en Paris. Tan solo oirlas, se conoce que son del mundo entero. Se oye primero la voz soul de Lisa Kainde acompañandose al piano. Simplicidad e intuición de la debutante, que te llega hondo con la fuerza de una música autentica; Lisa Kainde, con su cabellera afro y su inmensa sonrisa, como para templar a los más insensibles. A su lado, Naomi, sirena morena, verdes los ojos, le hace el coro a su hermana. Más secreta Naomi, pero ella es quien le da la base harmónica y rítmica al dúo, allí en el escenario, tal jinete montada en su tambor, el cajón. Bellas como son, esas dos chicas no tienen por qué tomar posturas o trampear: la música la tienen adentro. Será que les corre por las venas? Su padre Angà Diaz, gran percusionista cubano, las inicio muy temprano a la música que vivía como un aliento espiritual. Había tocado, entre otros, con Chucho Valdés, Ibrahim Ferrer, Ry Cooder, Roy Hargrove o Steve Coleman. Pero él desapareció demasiado pronto. Hoy, las gemelas de Ibeyi escriben sus melodías y sus textos ( en español, en francés y en inglés). Inmediatamente seducido por sus primeros títulos, el realizador de los álbumes de Asa se propuso guiarlas y producir su primera grabación. Nace una nueva voz, evidente y profunda. La voz única de dos gemelas , Lisa Kainde y Naomi. Tienen 17 años. Para ellas todo está empezando. Y para nosotros también, al son del tema que inicia sus conciertos, un ritual de la santería dedicado a Eleggua, el Dios que abre y cierra los caminos y por el cual empieza la fiesta
IBEYI Elles s'appellent Ibeyi, le nom des dieux jumeaux yoruba, la langue de la Santeria, le Vaudou cubain. Avant tout Cubaines donc, elles sont aussi Vénézuéliennes. Et Françaises, puisque ces deux jeunes soeurs aussi jumelles que singulières ont grandi à Paris. Dès la première écoute, le monde entier leur appartient. On entend d'abord la voix soul de Lisa-Kaïndé, qui s'accompagne au piano. Simplicité et intuition de la débutante, alliées à la force poignante d'une vraie musicienne. Lisa-Kaïndé, chevelure afro et immense sourire, désarme les plus endurcis. A ses côtés, Naomi, sirène brune aux yeux verts, accompagne sa soeur aux choeurs. Plus secrète, c'est pourtant bien Naomi qui donne toute son assise harmonique et rythmique au duo, installée sur scène à califourchon sur son tambour, le cajon. Deux belles filles comme elles n'ont aucun besoin de prendre la pose ou de tricher : la musique est en elles. Une histoire de sang ? Leur père Anga Diaz, grand percussionniste cubain, les a certes très tôt initiées à la musique qu’il vivait comme un élan spirituel. Il a joué entre autres avec Chucho Valdés, Ibrahim Ferrer, Ry Cooder , Roy Hargrove ou Steve Coleman. Mais il a trop tôt disparu. Aujourd'hui, les jumelles d'Ibeyi écrivent leurs mélodies et leurs textes (en espagnol, français Fuente
miércoles, 20 de febrero de 2013
Berry Gordy
El empresario musical, compositor, manager, cazatalentos y productor
afroamericano Berry Gordy Jr, fundador del sello Motown, nació el 28 de noviembre de 1929,
en Detroit.
En 1957 fundó su primera casa discográfica,Tamla, y a los 2 años,
aproximadamente, puso en marcha su segundo proyecto, Motown (Motor
Town) que finalmente absorbería a Tamla y se convertiría en un gigante de la
música soul. En torno a este nombre y con la ayuda de los compositores
Holland-Dozier-Holland, Berry Gordy Jr construyó todo un imperio musical, el
mayor conglomerado de artistas afroamericanos (compositores, intérpretes,
músicos, productores etc) que había existido hasta entonces.
Los años 60 fueron especialmente buenos para la discográfica de Detroit.
Berry Gordy Jr consiguió que la música soul no sonara a música negra, que no
fuera tan racial. Sus bellas y melódicas producciones cautivaron al público
blanco y en consecuencia llegaron al mainstream y las listas de música pop. El
75% de los singles publicados por esta casa de discos entraron en el Top 40 de
las listas de éxitos americanas y grupos como The Supremes compitieron en ventas
con los mismísimos Beatles.
Berry Gordy nunca editaba un single sin haberlo escuchado previamente en el
coche. Según decía, una canción funcionaba bien en las radios si sonaba bien en
el coche. Algo de razón tendría ya que su discográfica Motown fue una auténtica
factoría de estrellas (Hitsville USA) y por allí pasaron los grupos y solistas
más exitosos del soul de los años 60 y 70 fuente
Fela es Zaratrusta
Dicen que el sexo de Fela Kuti era como sus canciones: largo y con legado.
No, no es una frase con efecto. En 1978 se casó con 27 mujeres al mismo tiempo,
y eso sin contar las que no eran oficiales. Entendido el símil, ahora habría que
buscar otro episodio de su vida que lo represente como ogro. Tampoco en estos
perfiles se llega por las bondades que Dios reparte.
Y aquí va la anécdota: en 1974 la policía entró a su estudio. Hubo plomo,
destrucción y mucha candela. Preso y con marihuana “sembrada” por los cuerpos
del orden público, Fela procedió a tragarse los porros uno a uno para que no
existiera prueba alguna en su contra. Los gendarmes fueron listos y pidieron una
muestra de heces que decidieron esperar con paciencia de prestidigitador
infalible. Fela fue más vivo que ellos y buscó a un preso sin vicios, hizo
negocios y le compró sus deposiciones limpias de toda culpa a precio de caviar
beluga. Sin evidencias incriminatorias, el rebelde fue liberado ante el asombro
de sus cancerberos y compuso uno de sus mejores discos bajo este sugestivo
título: Expensive Shit, o Mierda Cara si se le aplica la
traducción simultánea a este ogro ejemplar. ¿Pero quién era Fela Kuti?
Los más avispados ya sabrán que se trata de un músico, pero definirlo hasta
ahí es un tanto insuficiente. Así que valga la biografía enunciativa a modo
Enciclopedia Salvat:
Fela Anikulapo Kuti nació el 15 de octubre de 1938 en Abeokuta, Nigeria, en
el seno de una familia de clase media. Su padre fue presidente de la Unión de
Maestros Nigerianos, reverendo religioso y un aventajado pianista. En cambio, su
esposa resaltó por ser la gota de ira en la constitución cromosómica de su hijo.
Activista del feminismo y del movimiento independentista en su país, llegó a
compartir mesa con protagonistas históricos como Mao-Tse Tung o Kwame Nkrumah,
todo esto sin contar su mayor logro como creadora de la Unión de Mujeres
Nigerianas: el derecho al voto para todas las ciudadanas de su país. En 1958
ellos decidieron educar a su hijo a la usanza inglesa y enviaron a Fela a
Londres para que estudiara medicina.
Superado el párrafo introductorio de hace un momento, es preciso decir que en
este punto la biografía del primogénito se tuerce para siempre. Fela Kuti, quien
ya había cantado algo a sus 17 años en la efímera The Cool Cats, además de haber
probado suerte como promotor radial, se da cuenta de que lo suyo no son los
tapabocas y el bisturí. Así que cierra los frascos de formol, sale del quirófano
y se matricula en el Trinity Collegue of Music con un único fin:
sorprender y crear desde cero.
Tampoco es una exageración. La vida de Fela es desmesurada y casi inventada
por un grupo de escritores a sueldo. No hay ni un solo dato plano, sin sal.
Kuti, para no desmentir a sus biógrafos, arma un primer grupo, Koola Lobitos, y
con ellos inventa una galaxia tan astronómica como musical: el
afrobeat.
El género es un verdadero potaje para tragar por vía auditiva. Tiene cantos
tradicionales africanos, un poco de funk, psicodelia, jazz y
su dosis de locura. La estructura, no podía ser de otra manera, parece la de un
líder que va reclutando gente para su causa: batería y percusión suelen unirse
al bajo para formar parte de una repetición rítmica interminable, cíclica, en
donde el resto de instrumentos, ya sea la guitarra eléctrica o el órgano, van
adivinando una melodía reforzada por la sección de saxos y marcada por un
chekere o una clave. Sumado a esto, una voz casi mineral, la de Fela,
canta en yoruba o pidgin (el inglés de la calle) y le pregunta
a un aguerrido como numeroso coro sobre temas sensibles a los derechos humanos y
a la liberación de los pueblos oprimidos. En fin, hipnosis en estado puro y sin
necesidad de recurrir al herbolario universal.
Si a esto le sumamos una visita del ogro con su grupo a Estados Unidos a
fines de la década de los 60, la cosa agarra más sabor. En esa época Kuti hizo
su maleta y conoció a una odalisca, quien le presentó a las Panteras Negras, le
habló de Malcolm X y le atufó la cara con la fetidez de la palabra imperialismo.
En ese momento, y con la misma imagen mil veces fabulada de un Bolívar en estado
de trance, Fela sabe que es un superhombre, que tiene una misión liberadora en
su país y vive el delirio en su Chimborazo. Piensa en cadenas, yugos y bravos
pueblos. Se monta en su caballo imaginario y regresa a su país, bautiza a su
grupo como Africa 70, su club lo da en llamar El templo y arranca con
su Gran Colombia personal: la República de Kalakuta o República
Canalla.
O mejor aún: Fela es Zaratrusta pero con micrófono y con la endiablada
capacidad de sacarle sonido hasta a las piedras. Le da por vestirse con micro
shorts y sin camisa. Así se pasea por sus dominios, mientras se
reproduce en tantas notas como espermatozoides que va regando. Kuti arma un
mundo y juega a que Dios se está haciendo pasar por él, cuando éste último se
descuida. Mientras se hace divino, toca el saxofón, los teclados, las trompetas,
las flautas, las guitarras y los instrumentos de percusión que se le atraviesen
en su camino. Su mano es mágica y su voz atronadora.
En su reino se acogían a los más necesitados. La cooperativa se declaró
estado independiente de Nigeria y era el sitio de reunión de activistas y
revolucionarios que buscaban la independencia. Y Dios, casi desnudo, explica lo
que significaba su nombre: Fela, el que hermana grandeza; Anikulapo, el que
tiene control sobre la muerte; Kuti, su muerte no puede ser provocada por un
humano.
Megalómano y genio, Fela crea los días y sentencia las noches. Despide a
beatles de sus estudios para que no se apropien de su espíritu, rechaza
contratos multimillonarios después de consultar a hechiceros y se niega a
recortar sus creaciones. Dice estar rodeado de yalajis, mujeres con
poderes especiales que lo aconsejan, y hace lo que le da la gana. Sus
composiciones no tienen límite de tiempo y nacen de sus estados de ánimo. Kuti
coge el instrumento que necesita, arma su legión y arranca guiado por una
intuición felina. Nadie sabe qué va a salir de esto, pero el milagro brota. Con
Fela la música nace de cero, como un animal salvaje, y se para y camina sola por
kilómetros. Diez minutos o media hora de una misma canción, qué más da, cuando
Dios la termina la graba y se olvida de ella. No vuelve a tocarla nunca más.
Queda en la anécdota. “El artista crea y no se repite”, dice él ante las caras
impávidas de los primerizos.
Y luego remata: “la música es algo espiritual. No se juega con ella. Si lo
haces, morirás. Porque cuando las fuerzas te han dado el don de la música debe
ser bien usado, para el bien de la humanidad. Haëndel es mi principal
influencia. La música clásica golpea a los músicos, pero la música africana
golpea a todo el mundo”.
Fela busca hacer honor a sus palabras. Se calza los guantes, desafía a sus
perseguidores y estos le recuerdan que no es tan divino como cree. La forma de
hacerlo entrar en razón fue más que elocuente: la tarde del viernes 18 de
febrero de 1977, un escuadrón de mil soldados llegó a la República de
Kalakuta con la excusa de resolver una pelea callejera. Primero
sitiaron la zona por espacio de 15 interminables horas, hasta que sucedió lo
inevitable: una orden precedió el primer disparo, luego vendría el estallido de
un generador y una lluvia de destrucción fue parte de un espectáculo sin
parangón. Mataron hombres, hirieron niños, violaron mujeres y arrasaron con
fuego cada palmo del reinado. De las cenizas del reino canalla no quedó en pie
ni una sola grabación de las tantas que se hicieron en un período de
productividad sin igual. La saña fue tal que hasta la octogenaria madre de Kuti
pagó las consecuencias con su vida en el cruel ataque, al ser lanzada con su
hijo desde la ventana de un segundo piso.
Fela, malherido, más tarde escribiría en la escayola de su pierna: “tristeza,
lágrimas y sangre”. Otra vez preso, pasa un mes en la celda y luego es deportado
a Ghana. De allí también lo echan al popularizar el tema Zombie, en el que se
mofa del ejército sin compasión, y Kuti toma dos decisiones dignas de un
personaje tan absurdo como colosal: formar el partido político Movimiento para
el Pueblo y lanzarse como candidato presidencial.
Haciendo los siempre odiosos paralelismos, hay que reconocer en Fela Kuti un
aporte tan importante para su país, como el que siempre se le endosa a Bob
Marley con Jamaica: sacarle brillo a su tierra en el mapa mundial, antaño
desestimada culturalmente, a fuerza de su riqueza musical e ideas. Pero si
Marley, marihuano y buena onda, es Gandhi; Kuti, megalómano y desadaptado, es el
Che. Formas diferentes de encarar la lucha y de entrar a los libros de
historia.
Por eso no es de extrañar que a Fela le pase de todo en este trayecto.
Algunos músicos lo dejan cuando perciben que son utilizados en su campaña
política, le rechazan la candidatura de 1979, vuelve a lanzarse en el 83, saca
el disco Black President, empieza a hacerse llamar así y le cambia el
nombre a su grupo por Egypt 80. Los medios se ensañan al verlo como una amenaza
electoral, las autoridades lo acusan de contrabandista, después de homicida de
una anciana inglesa y lo apresan por 20 meses. Más humano, menos divino y hecho
una ruina económica, Kuti sale de prisión un tanto desencantado y se divorcia de
un solo golpe de 20 de sus mujeres.
Ya no sería lo mismo.
Su llama se va extinguiendo. En cada paliza queda imposibilitado de tocar un
instrumento. Su ritmo de composición merma poco a poco, y sus ideas se vuelven
animales moribundos. En una de sus últimas canciones ataca el uso del condón
como contrario a la cultura africana, no sin antes afirmar que el sida es una
enfermedad del hombre blanco.
Sí, ya no sería lo mismo.
A mediados de los años noventa Fela se enferma, pierde las fuerzas y no
recibe tratamientos. Quien alguna vez fue estudiante de medicina recurre a
emplastos, a adivinadores y a la llama sagrada. El 2 de agosto de 1997, Dios
deja de existir en África. Primero dicen que fue de un ataque al corazón, más
tarde reconocen que lo aniquiló el sida y por último afirman que lo mató la
persecución política que soportó por más de 20 años en su país. Un millón de
personas fueron al entierro que se realizó enfrente de su casa; esa tarde su
hijo Femi tocó un solo de saxofón en su honor.
Dato curioso: el funeral del 12 de agosto de 1997 fue el único día en la
historia de Nigeria en el que no hubo ni una sola denuncia a la policía.
Otro dato curioso: en 1945, cuando Fela tan sólo tenía siete años, un
babalawo le predijo su futuro a la madre del niño. Lo que viene a
continuación es, palabras más, palabras menos, la adivinación que se hizo sobre
el crío:
“Será obstinado, impetuoso, incontrolable. Su voz será semilla de problemas,
turbulencias y violencias. Sus mujeres serán numerosas. Vivirá en la pobreza, al
lado de los mendigos. Dormirá con ladrones. Sus amigos serán multitudes. Romperá
las prohibiciones de los hombres y de los dioses de los Oyumbos.
Perecerá por su propia mano”.
Profético o no, Fela Kuti creció y murió, no sin antes haber grabado 77
discos, haber estado preso en cuatro ocasiones y haber declarado ante la
justicia unas 356 veces en su vida.
Joe Pappy Este músico santurcino fue un fervoroso cultor de los ritmos afroboricuas. Era cantante, percusionista y, como compositor, cedió cuatro obras a Cortijo y su Comboque, vocalizadas por Ismael Rivera «El Sonero Mayor», alcanzaron categoría de jitazos: ¡Caballero qué bomba!y Pa’ lo que tú le das (Seeco, 1957); Con la punta del pie (Seeco, 1958) y, muy especialmente, el orizaPerfume de rosas, que aquel binomio irrepetible grabó dos veces (Rumba, 1960 / Coco, 1974) yque, a través de los tiempos, acumularía buen número de versiones discográficas.
Como autor, firmaba sus obras con su nombre de pila, pero como intérprete se hacía llamar «Joe Pappy», aunque también se le conocía como «Papi Shorty».Curiosamente, aunque sentía particular predilección por la bomba, sus tres producciones discográficas se enfocaron en otros géneros. Por ejemplo, frente a su conjuntoJoe Pappy y sus Pleneros grabó el disco Plenas callejeras / Música folklórica de Puerto Rico (Rico-Vox, RVLP-509), editado en 1965. Este contiene sus composicionesAntigua, Ayudante cabo de patio,Brujo maldito, Chegüí Torres, campeón, Estanislao, Griffith, campeón, La plena que me gusta, La 21, María Socorro, Oso se fue, Sambabaliquey Yo no sé lo que pasa en elCielo.
El siguiente, Boogaloos (Topstar, LP-1208) salió al mercado en 1967 y, de su autoría, incluye la bomba Dale que dale,Baila
Telmary Diaz Rapera Habana jazz y poeta, actriz y músico Telmary Díaz comenzó su carrera con
la banda Free Hole Negro, libre antes de unirse al colectivo Interactivo, con los
grandes nombres de la escena musical alternativa de Cuba. Ahora con sede en Toronto, Telmary
ha enriquecido profundamente la escena musical local con su embriagadora mezcla
de teatro, el rap y la poesía. Una cabeza de cartel internacional, también contribuyó a la
nominada al Grammy saxofonista, flautista y director de orquesta aclamada Jane
Bunnett de Divas
mundiales y Embracing Voices proyectos. Havana’s foremost female rapper and jazz poet, actress-musician Telmary Diaz
began her career with the band Free Hole Negro before joining the collective
Interactivo, featuring the biggest names on Cuba’s alternative music scene. Now
based in Toronto, Telmary has deeply enriched the local music scene with her
intoxicating blend of theatre, rap and poetry. An international headliner, she
also contributed to Grammy-nominated saxophonist, flutist and bandleader Jane
Bunnett’s acclaimed Global Divas and EmbracingVoices
projects.